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Sendero de Lágina

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Al Oeste de Acebo, rodeado de montañas, nace el arroyo de Lágina que forma un amplio y fértil valle antes de llegar al municipio. El Sendero de Lágina aprovecha diversos caminos para ofrecer un recorrido circular por los parajes de la Colmenita, la Mata y Robledillo. En estas tierras abundan las huertas, olivos y naranjos junto a praderas y robledales, donde las fuentes y los pequeños arroyos tributarios del Lágina se hacen presentes en todo el trayecto.

El sendero comienza por la calle la Colmenita desde la que se va ascendiendo entre olivos y naranjos, dos de los cultivos predominantes en tierras acebanas.

Según se va avanzando a zonas más altas, los robles hacen acto de presencia. En este punto se contemplan bellas estampas del entramado urbano del municipio en el que destaca la torre de la iglesia. Un excelente mirador desde el que dejar constancia de la visita.

De nuevo las tierras de cultivo abrazan el camino, con olivos, naranjos y huertas a ambos lados y a su vez los robles y pinos arropan a estas dando paso a la montaña. Jálama, como en todo el trayecto, hace de fondo de la imagen con su imponente porte.

Las verdes praderas y el robledal se adueñan en esta parte del trayecto, con el agua de los regatos que abastecen al arroyo de Lágina cruzando el camino y aportando una frescura que invita a realizar un alto para relajarse y disfrutar del bosque mediterráneo en estado puro.

Una pequeña vereda empedrada nos hace sentir en otra época en la que estos caminos eran transitados por las caballerías y el ganado, una estampa bucólica que los nuevos tiempos han ido haciendo desaparecer.

Pero aún hoy en día podemos encontrar muestras de que sus gentes han estado vinculadas a la ganadería y que, aunque cada vez menos, aún hay quien no quiere abandonar parte de la forma de vida propia de un tiempo no muy lejano.

El arroyo de Lágina y su bosque de rivera aparecen y se llega al final de la subida. A partir de aquí el terreno es en bajada y con la imagen de Acebo siempre ante la mirada.

Un caño de agua indica que estamos de nuevo en zonas de cultivo, donde las aguas del Lágina han sido la base para estas fértiles tierras durante siglos.

Las Tres Cruces ofrecen un mirador donde deleitarse con las vistas de Acebo y parte de la comarca. Un lugar como final del sendero donde un merecido descanso será gratificado con la bella estampa que se muestra ante los ojos.

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