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La cascada de la Cervigona, escondida al fondo del valle que forman las montañas del norte de Acebo, es una de los joyas naturales más espectaculares de Sierra de Gata. Un espacio natural protegido de alto valor ecológico, geológico y paisajístico que sorprende y gratifica el camino que hay que realizar hasta llegar a ella.
Adentrarse en la cuna de la rivera de Acebo, más allá de la presa del Prado de las Monjas es descubrir un entorno único donde la naturaleza envuelve con su diversidad de colores, olores y sonidos. A través de la senda de los Puentecitos o de la Cascada de la Cervigona se accede a un profundo y frondoso valle entre altas montañas pobladas de bosque mediterráneo.
El camino acompaña a la rivera, que discurre encajada en el fondo del valle y que, durante siglos, ha ido esculpiendo el terreno con la fuerza de sus aguas creando pequeñas cascadas y saltos. A lo largo del recorrido se encuentran varios puentes, de ahí la denominación de la ruta.
Una zona más llana da paso al último tramo. En este punto es donde en la lejanía se aprecia el fondo del valle y ante la mirada se muestra la Cervigona. Lugar éste para contemplar la belleza del entorno y disfrutar de la imagen de la primera de las cascadas.
Una vez se llega al regato de los Alisos es éste el que marca el recorrido hacia su nacimiento, con un entorno repleto de frondosa vegetación y con escarpadas montañas a su vera.
El camino como tal termina en la fábrica de luz, un complejo eléctrico que aprovechaba el agua como recurso económico que fue construido en 1911 y estuvo en funcionamiento hasta 1985, fecha de su cierre y comienzo de su deterioro.
Hasta aquí llega el camino, los más aventureros pueden “trepar” siguiendo la conducción de agua, arroyo arriba, hasta los pies de la propia Cervigona.
La Cervigona no es una cascada, son varias cascadas unas sobre otras (la mayor de ellas de 60 metros de altura) que se precipitan desde la pequeña meseta que se forma tras las cabezas de la Cervigona y el propio Jálama. En esta meseta recogen las aguas los regatos de Los Alisos y el de Los Puentecillos, que saltan al vacío al encontrase con un afloramiento vertical de pizarras donde se juntan los dos arroyos.
El entorno de la cascada es un jardín vertical, un rico ejemplo de bosque Mediterráneo, donde sorprende la riqueza de la pared de pizarra. En ella “anidan”, en posiciones insólitas, gran variedad de especies arbóreas como madroñeras, lentiscos, zauceras, encinas o robles que utilizan los resquicios entre piedras para echar su raíces.
También es muy interesante conocer este espacio desde lo alto, desde los distintos senderos y miradores que nos hacen disfrutar de un paisaje único, unas vistas espectaculares.
Para los aficionados al senderismo se dispone de un recorrido de unos 15 km conocido como “Camino Natural de la Rivera de Acebo” con 7 sendas perfectamente señalizadas y disponibles también con posicionamiento GPS.