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La rivera de Acebo, denominada antiguamente como Rivera de Cervigona o Guadancil, nace en los angostos valles del norte en el paraje de la Cervigona, cuyas aguas se remansan en la presa del Prado de las Monjas.
A vista de pájaro sobresale sobre el agreste paisaje una tupida red de verde intenso que arropa los distintos arroyos y regatos que tributan sus aguas a la rivera: el del Puerto, el del Hocino, el Arraguijo o el de la Mujer. El curso del agua toma dirección sureste, camino de abandonar el término municipal y fundirse finalmente en la Rivera de Gata.
El fuerte poder erosivo y de arrastre queda patente en las rocas desnudas y los bolos graníticos que se disponen en su lecho cual “canicas abandonadas por los antiguos Dioses”. Se alternan en el cauce profundos valles con zonas más abiertas que se aprovechan para la agricultura y ganadería. Olivos, naranjos, huertas y prados, se entrelazan con el bosque de ribera que cubre por completo la bóveda del río con árboles de hoja caduca, fresnos, sauces y pequeña vegetación creando un espacio que rezuma vida.
La rivera de Acebo no sólo son sus magnificas piscinas naturales, se trata de un entorno donde el viajero curioso puede pasear y conocer la riqueza de un espacio natural único con multitud de pequeños y diferentes ambientes donde descubrirla y disfrutarla, como el encuentro del arroyo de “La Mujer” con la propia rivera donde alternan pequeños remansos con tramos de rápido discurrir entre prados, olivos y naranjales.
En la Piscina de Jevero, realmente dos piscinas, se dispone de una amplia zona verde y de sombra que, junto con sus dotaciones públicas, la convierten en una de las mejores piscinas Naturales de Extremadura. Aprovechando la visita a ésta, es interesante conocer sus “pozas” aguas arriba, donde el poder del agua ha moldeado el duro granito. En esta Piscina también se encuentra el punto de salida de diversas rutas senderistas.
Aguas abajo, podemos usar el propio cauce del río para llegar a la Piscina Natural de “la Carrecía” disfrutando de un paseo por un estrecho valle donde la vegetación de ribera se mezcla con el monte majo de las laderas y algún naranjal. Un bello puente de piedra de arco apuntado da acceso a la piscina.
La “Carrecia”, en comparación con Jevero, es una pequeña piscina que dispone de chiringuito y zona de esparcimiento con unas preciosas vistas.
Siguiendo el antiguo camino de Gata, incluido en Sendero de los Naranjos, podemos llegar a la zona de el Escurial donde la rivera llega más tranquila creando una zona de aguas mansas en un entorno agreste donde el verde intenso lo ponen el arbolado de la propia rivera, algunos prados y olivares.
Qué mejor plan que pasar el día en un entorno natural, donde disfrutar de todos nuestros sentidos más allá del baño en sus Piscinas Naturales. Recorrer la “Rivera de Acebo” en su discurrir por Acebo es descubrir y disfrutar de un entorno privilegiado.